miércoles, 4 de enero de 2017

Reinstalación de los Despedidos del Hospital Mercante y UPA José C. Paz

Victoria parcial para los trabajadores y el triunfo de los métodos
Por Paula Jove


Al instante mismo de conocerse la decisión de dejar sin trabajo a tres compañeros de limpieza del Hospital y dos del UPA, los trabajadores  votaron salir al paro por la reinstalación. Empezó por limpieza y se fue extendiendo a no sòlo becarios sino nombrados de otros sectores, alcanzando a la totalidad de la 10430 e inclusive sectores médicos que pararon en solidaridad, a pesar de sus propios sindicatos, que aparecieron en escena cuando el paro ya estaba en curso tratando de levantarlo.  
A las 24 hs una nueva asamblea numerosísima enfrentó a la burocracia de Ate y de Cicop que juntas vinieron a plantear a los trabajadores “esperar hasta el día siguiente por una reunión con la dirección” y querían levantar. Los trabajadores claramente no estaban dispuestos a levantar las medidas sin haber conseguido nada y votaron continuar el paro. También discutieron y tomaron resoluciones con respecto a otros ataques que vienen sufriendo todos, como el traslado hasta la capital para poder pasar el día por enfermedad, suspensiones, impedimentos para poder tomar licencias reconocidas en el convenio, etc. La verde de Ate no quiso firmar el acta de asamblea y se limitó a prometer negociaciones en instancias superiores. 



Al mismo tiempo se efectivizaban despidos simultáneos en Policlínico San Martín, en el Hospital Rossi y en la sede del Ministerio de Salud. La continuidad de los becarios fue parte del acuerdo paritario con lo cual los ceses de estas becas todas de limpieza y en diferentes instituciones a la vez fue una provocación de Vidal, a la que los trabajadores del Mercante respondieron con contundencia.
En brutal contraste, Ate no convocó a ninguna medida provincial ni seccional en ninguno de los demás hospitales afectados, apenas movilizò una delegación propia al ministerio, armó reuniones secretas con el gobierno y puso todos sus esfuerzos en sabotear las medidas. La propia secretaria general que decía tener “el objetivo en común de que se reincorporen a los compañeros” carnereaba, escamoteando el aval seccional al paro, amenazando con ir en persona sector por sector a levantarlo, en una evidente impotencia frente a la fortaleza y contundencia de la medida de los trabajadores.

Cuando el tercer día de paro estaba firme en José C. Paz, todas las maniobras y aprietes desesperados por parte de supervisores, jefes y hasta del propio sindicato, fracasaban.
En ese cuadro salió el anuncio por parte del sindicato de la reincorporación, que tardó varias horas en hacerse efectiva mediante resolución escrita. La desconfianza hacia la verde extendió la medida hasta la aparición del escrito oficial. El detalle que nunca contó el sindicato, que ya se había retirado, es que la reinstalación que consiguieron negociando a espaldas de los trabajadores tiene sólo un mes de vigencia. Si tiene un sabor amargo, la responsabilidad es claramente Verde.
Por eso se mantienen en pie las acciones previstas para la semana próxima, conservando el estado de alerta y preparando las acciones a seguir para el próximo mes.

En su carácter de Victoria parcial, en esta lucha de los estatales del Mercante, los que triunfaron fueron los métodos impulsados desde el cuerpo de delegados antiburocrático del hospital que garantizaron el paro, las asambleas y la continuidad de las medidas hasta conseguir la reinstalación, haciendo frente a todas las maniobras. 

El desafío es preparase y continuar por la reinstalación definitiva y nombramiento con pase a planta de todos los trabajadores y por poner fin al trabajo precario. Cuando los trabajadores salen a la escena y despliegan su fuerza, su organización y sus métodos de lucha, nada es imposible y ninguna burocracia los para.

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